Cómo funciona la visión
Una mirada en el museo
Cómo funciona la visión a veces se revela en lugares inesperados.
En el Museum of Modern Art de Nueva York, la artista Marina Abramović se sentó durante horas, en silencio, en una silla. Las personas podían sentarse frente a ella y simplemente mirarla a los ojos. Nada más.
Y aun así, muchos empezaban a llorar.
¿Qué ocurre ahí desde un punto de vista médico?
Más sobre esta performance en el MoMA: https://www.moma.org/audio/playlist/243/3133
Una imagen… y quizá más de una
He incluido arriba una imagen. A primera vista, se ve mi perro. De espaldas. Sentado frente a una mesa.
Y eso es cierto.
Pero si mira un momento más, ocurre algo interesante.
Las formas cambian. Las líneas adquieren otro significado.
Y de repente, quizá ve algo diferente.
👉 ¿Qué ve? – Tengo curiosidad.
Cómo funciona la visión – desde la medicina
La visión comienza en el ojo, pero se construye en el cerebro. La luz llega a la retina, donde los fotorreceptores (bastones y conos) la transforman en señales eléctricas que se transmiten a través del nervio óptico.
Sin embargo, ya en la retina tiene lugar un primer procesamiento: se refuerzan contrastes, se detectan movimientos y se filtra información. En la corteza visual del cerebro, todo esto no se convierte en una copia de la realidad, sino en una interpretación.
Entender cómo funciona la visión significa también entender que el cerebro decide qué percibimos.
El punto ciego – un principio clave
Un ejemplo especialmente ilustrativo de cómo funciona la visión es el llamado punto ciego. En esa zona, el nervio óptico sale del ojo y no hay células sensoriales.
En teoría, deberíamos ver un “agujero”.
Y sin embargo, no lo percibimos.
El cerebro completa automáticamente la información que falta, basándose en la experiencia, el entorno y la probabilidad.
Ver como construcción
Cuando entendemos cómo funciona la visión, queda claro que no percibimos una realidad objetiva sin más.
El cerebro utiliza experiencias, expectativas y contexto para construir una imagen coherente a partir de señales fragmentarias.
Esta idea también aparece en modelos contemporáneos como el constructivismo, que plantea que cada persona construye su propia realidad.
Por qué el contacto visual es tan intenso desde el punto de vista neurológico
Cuando dos personas se miran a los ojos, el sistema visual trabaja a su máximo nivel. Los rostros —y en especial los ojos— son de los estímulos más importantes para el cerebro humano.
Se procesan detalles mínimos:
pequeños movimientos oculares, cambios en el tamaño de la pupila, tensiones musculares casi imperceptibles.
Esta precisión ayuda a entender por qué una situación aparentemente tan simple como la del museo puede generar reacciones tan intensas.
Qué significa esto para la medicina
Comprender cómo funciona la visión tiene una relevancia clínica directa.
En la práctica médica, la mirada aporta información importante:
-
calidad del contacto visual
-
movimientos oculares y fijación
-
reacciones pupilares
-
coordinación de ambos ojos
Y al mismo tiempo, también nosotros, como médicos, interpretamos. Nuestra percepción nunca es completamente objetiva, sino que está influida por la experiencia, el conocimiento y el contexto.
Esto significa que dos médicos pueden ver al mismo paciente y llegar a conclusiones distintas.
Si desea profundizar en este tema, aquí puede leer más sobre los sesgos en la medicina:
Y si le interesa cómo la percepción también se forma a través del contacto y la relación:
Un pensamiento final
No vemos el mundo tal como es, sino que lo construimos en cada momento.
Quizá merezca la pena, de vez en cuando, mirar un poco más detenidamente.
Un cordial saludo,
su “Auge”le (significa pequeño ojo en aleman)
La mano que toca
A veces uno se toca sin darse cuenta.
La mano izquierda recorre la derecha, un gesto breve, casi incidental.
Y sin embargo, ocurre algo interesante:
Participan dos manos – y ambas sienten.
Una es tocada.
La otra toca – y también percibe.
Porque la mano que acaricia no siente menos que la que es acariciada. Percibe presión, temperatura, resistencia y las finas diferencias de la piel.
El contacto no es un proceso unilateral.
Es intercambio.
La mano: un pequeño gesto
Si quiere, puede probarlo.
Deslice la mano izquierda sobre el dorso de la derecha.
Dirija primero la atención únicamente a la mano que es tocada.
¿Qué percibe?
Calor.
Presión.
Movimiento.
Después, a la mano que toca.
¿Cómo cambia la sensación en las yemas de los dedos cuando el movimiento se vuelve más lento o la presión varía mínimamente?
Y por último:
Intente percibir ambas experiencias al mismo tiempo – dar y recibir.
Muchas personas descubren algo inesperado:
La atención puede desplazarse. Entre ambas manos. Entre ambas perspectivas.
Evidente a simple vista
Las manos son órganos sensoriales. No solo exploran el entorno, sino que también permiten la percepción de uno mismo.
El cuerpo entra en contacto consigo mismo.
Un gesto aparentemente sencillo se convierte en un proceso complejo de percepción.
El contacto comprendido
Quizá esta estrecha relación entre la mano y la percepción explique por qué nuestro lenguaje está lleno de metáforas táctiles.
Decimos que algo nos toca, que las palabras nos afectan, que un encuentro nos llega.
Comprendemos situaciones. Captamos matices. Dejamos ir.
Lo que originalmente pertenece al mundo de las manos se ha incorporado profundamente a la descripción de nuestras experiencias internas.
El contacto se convirtió en una imagen lingüística.
De cercanía.
De efecto.
De relación.
Para llevarse
Desde un punto de vista biológico, el contacto es un intercambio de información.
Los receptores registran presión, temperatura y movimiento.
El cerebro procesa, organiza, responde.
Pero más allá de la neurobiología permanece una experiencia sencilla:
El contacto rara vez actúa en una sola dirección.
Y algo más
Algunos pensamientos comienzan con un pequeño contacto. Así ocurrió en este caso, al escuchar el Philosophisches Radio (aleman):
Jochen Hörisch: Por qué las manos modelan nuestro pensamiento
Algunas cosas se sienten mejor de lo que se explican.