La mano que toca
A veces uno se toca sin darse cuenta.
La mano izquierda recorre la derecha, un gesto breve, casi incidental.
Y sin embargo, ocurre algo interesante:
Participan dos manos – y ambas sienten.
Una es tocada.
La otra toca – y también percibe.
Porque la mano que acaricia no siente menos que la que es acariciada. Percibe presión, temperatura, resistencia y las finas diferencias de la piel.
El contacto no es un proceso unilateral.
Es intercambio.
La mano: un pequeño gesto
Si quiere, puede probarlo.
Deslice la mano izquierda sobre el dorso de la derecha.
Dirija primero la atención únicamente a la mano que es tocada.
¿Qué percibe?
Calor.
Presión.
Movimiento.
Después, a la mano que toca.
¿Cómo cambia la sensación en las yemas de los dedos cuando el movimiento se vuelve más lento o la presión varía mínimamente?
Y por último:
Intente percibir ambas experiencias al mismo tiempo – dar y recibir.
Muchas personas descubren algo inesperado:
La atención puede desplazarse. Entre ambas manos. Entre ambas perspectivas.
Evidente a simple vista
Las manos son órganos sensoriales. No solo exploran el entorno, sino que también permiten la percepción de uno mismo.
El cuerpo entra en contacto consigo mismo.
Un gesto aparentemente sencillo se convierte en un proceso complejo de percepción.
El contacto comprendido
Quizá esta estrecha relación entre la mano y la percepción explique por qué nuestro lenguaje está lleno de metáforas táctiles.
Decimos que algo nos toca, que las palabras nos afectan, que un encuentro nos llega.
Comprendemos situaciones. Captamos matices. Dejamos ir.
Lo que originalmente pertenece al mundo de las manos se ha incorporado profundamente a la descripción de nuestras experiencias internas.
El contacto se convirtió en una imagen lingüística.
De cercanía.
De efecto.
De relación.
Para llevarse
Desde un punto de vista biológico, el contacto es un intercambio de información.
Los receptores registran presión, temperatura y movimiento.
El cerebro procesa, organiza, responde.
Pero más allá de la neurobiología permanece una experiencia sencilla:
El contacto rara vez actúa en una sola dirección.
Y algo más
Algunos pensamientos comienzan con un pequeño contacto. Así ocurrió en este caso, al escuchar el Philosophisches Radio (aleman):
Jochen Hörisch: Por qué las manos modelan nuestro pensamiento
Algunas cosas se sienten mejor de lo que se explican.